Andrés Vidau La Catedral de Oviedo desde el claustro de San Vicente

Núm. de inventario
196095
Cronología
1945
Técnica
óleo
Soporte
lienzo
Medidas
39x49 cm

Esta obra de Andrés Vidau Pérez pertenece a la segunda etapa pictórica del maestro, que se desarrolla aproximadamente entre los años 1941 y 1948. En este momento el artista llega a su madurez plástica, tras el periodo de la Guerra Civil, lo que supone un cambio de temáticas y sobre todo de forma de entender la pintura, al abandonar los tintes vanguardistas cosechados en la etapa precedente para vincularse al ámbito asturiano, hallando en el expresionismo el camino para ir retomando los ambientes de sus cuadros. Se aprecia el gran interés del autor por recoger diferentes vistas y aspectos de la geografía urbana de Oviedo; sus obras han servido para conocer de primera mano la fisonomía real de la capital en los años cuarenta del siglo pasado.

El 27 de agosto de 1945 tiene lugar la inauguración en la Universidad de Oviedo de la primera exposición individual de Vidau tras la guerra. En ella presenta varios óleos con rincones típicos de Oviedo, en los que destaca el entorno catedralicio como recurrencia iconográfica.

Un mes antes, el 10 de julio de 1945, aparece reflejada en las Actas de la Junta de Gobierno de la institución la adquisición de cuatro obras del autor por un valor de 1000 pesetas, lo que nos lleva a pensar que quizás esta obra ya formaba parte por aquel entonces de la colección patrimonial de la Universidad.

El cuadro se centra en el claustro con la girola gótica como fondo. Se advierte un equilibrio de ambos elementos, que cobran idéntico protagonismo. Sorprende que Vidau no haya recurrido al enfoque típico de la Catedral de Oviedo vista desde su fachada principal; muy al contrario, se centra en uno secundario, quizás por ese afán de pintar la ciudad desde perspectivas diferentes, complementando los recursos iconográficos desde ambientes poco o nada convencionales.

La aplicación de colores terrosos y grises es constante en este periodo de Vidau, que utiliza un cielo tormentoso para dotar a la obra de una mayor fuerza expresiva. La pincelada es abocetada y muy efectista, pues con unos toques ligeros de blanco provoca un juego de brillos que permite destacar el fondo y el primer plano de la composición.

A medida que ascendemos el color se aclara, y la zona inferior se ve interrumpida por la colocación de ventanales en arcadas muy oscuras en su interior; sin embargo, la zona de la girola es más clara y destaca del cielo con la aplicación de una ancha pincelada de blanco que permite perfilar los contornos de la misma. Consigue el volumen de las figuras por medio del color y del claroscuro. Para ello se apoya en el dibujo, pues Vidau es un gran dibujante que rellena las líneas de las trazas arquitectónicas con un experto manejo de los pigmentos, ya sea en manchas abocetadas, ya en pincelada delimitadora.

Este cuadro fue sometido a restauración en el año 2002 por el taller de Luis Suárez Saro, debido a que los barnices presentaban un estado de oxidación muy avanzado.

En el mes de mayo de 1942 Andrés Vidau presentó a la Universidad de Oviedo un boceto con la pintura mural sobre el Concilio de Alfonso II el Casto para ser realizada en la pared que rodea el claustro bajo en su zona sur. Se le encargó formalmente la obra, que permanecería allí hasta el verano de 1947, momento en el que la Universidad decidió taparla a causa del avanzado estado de degradación que padecía, puesto que fue pintada directamente sobre el muro, desatendiendo las recomendaciones de la institución de realizarla, para facilitar su posible traslado posterior, sobre soporte exento.

Andrés Vidau Pérez (1908-1965) nació en Santa Eulalia de Colloto. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo con José Uría y Uría. En 1932 obtiene una plaza de pensionado de la Diputación Provincial de Oviedo que le permitió estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Ejerció como profesor en la Escuela de Artes de Oviedo desde 1943 hasta 1948, año en el que renunció al empleo para trasladarse después, en 1950, a Barcelona. A lo largo de su carrera como pintor experimentó una evolución que lo llevó desde postcubismo hasta el expresionismo surrealista de sus últimas obras. Murió en Oviedo en diciembre de 1965.

Texto y catalogación: Sara Vázquez-Canónico Costales.

Referencias bibliográficas
  • BARÓN, J. (1981) "Diccionario de artistas" en Enciclopedia Temática de Asturias. Gijón: Silverio Cañada.
  • BARÓN, J. (1984) "Imagen de Oviedo en la pintura" en Vetusta, nº 5.
  • BLANCO GONZÁLEZ, N. (2008) Andrés Vidau 1908-1965. Siero: Asturgraf.
Ubicación en el planoUbicación de la obra en las instalaciones de la Universidad

 

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