Juan Ruiz de Luna [alfar]. Talavera de la Reina Bastonero con escena de montería

Núm. de inventario
196138
Cronología
primer cuarto del siglo XX
Técnica
cerámica
Medidas
71x32 cm [cilíndrico]

Esta pieza pertenece a la serie polícroma de la producción de cerámica de Talavera de la Reina. Representa una escena al aire libre en la que aparece un jinete, ataviado a la manera flamenca, sobre un caballo que alza sus patas delanteras, en corbeta. Puede también apreciarse uno de los árboles característicos de las realizaciones talaveranas del siglo XVII: el tronco retorcido, un tuco muerto y una hoja frondosa que va dando altura a la composición. Igualmente, la embocadura y la parte baja de la pieza llevan las cenefas características de la producción talaverana. Destaca el rico colorido y la fuerza de verdes y azules.

Este objeto indica su procedencia en una inscripción que aparece en la zona inferior con el escudo que incluye la luna en cuarto menguante.

Se trata de un bastonero, un objeto útil para la vida cotidiana, ya que en la cerámica, al igual que en otras artes de carácter decorativo, se aúnan necesariamente utilidad y belleza. La producción de Talavera fue muy difundida, tuvo una gran demanda y, aunque llegó a ser realmente popular, no dejaron de realizarse piezas más selectas para satisfacer las necesidades de una clientela más distinguida; de hecho, los alfares de Talavera actuaron en realidad como si fuesen una manufactura real hasta la fundación de la Real Fábrica del Buen Retiro en el siglo XVIII.

La cerámica de Talavera adquiere fuerza a partir del Renacimiento. En el siglo XVII la producción talaverana es muy variada y obtiene gran relevancia debido a su serie polícroma, en la que se despliegan los paisajes, se insertan escenas de caza, de niños y de heráldica fundamentalmente. Esta época de esplendor fue la que quiso revivir Juan Ruiz de Luna.

Juan Ruiz de Luna Rojas y Enrique Guijo fueron importantes ceramistas que se asociaron con la intención de recuperar la industria de la cerámica de Talavera, que había entrado en decadencia. El alfar de Nuestra Señora del Prado, que alcanzó gran éxito, inició su producción en 1908. Más tarde, en enero de 1919, tras problemas surgidos con Guijo, Juan Ruiz de Luna pasó a ser dueño único del alfar. Se retiró en 1942 y la fábrica pasó a manos de sus hijos.

Esta pieza aparece listada en el recibo del depósito, efectuado a favor de la Universidad de Oviedo, de la Comisaría General del Patrimonio Artístico Nacional (Ministerio de Educación Nacional).

Texto y catalogación: Ana Quijada Espina

Fuentes documentales
  • Archivo General del Instituto de Patrimonio Cultural de España. Archivo de la Guerra. Acta de Devolución de 17 de diciembre de 1941.
Ubicación en el planoUbicación de la obra en las instalaciones de la Universidad

 

 

  • Universidad de Oviedo
  • Campus de Excelencia Internacional