Manuel García Linares Paisanos

Núm. de inventario
196012
Cronología
1983
Técnica
dibujo
Medidas
60x45 cm

Manuel García Linares nació en Navelgas en 1943. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo y en 1960 participó en el certamen anual convocado por Educación y Descanso, en el que presenta el cuadro Vagabundos, con el que obtiene una mención de honor.

En 1962 viaja por primera vez a París, donde descubre a Picasso, las posibilidades de la variedad de materiales –que llegaron a deslumbrarle– y la amplitud y la luz de la propia ciudad, que el autor no puede evitar comparar con Madrid, donde pasa largas temporadas a partir de 1964. Allí, en el Museo del Prado, admirará las pinturas negras de Goya, aunque, según sus propias palabras, los dos pintores que más le influyeron en su etapa expresionista fueron Van Gogh y Ensor.

El nacimiento de Linares en un entorno rural condicionó su trayectoria como pintor, en la que siempre están presentes las gentes del campo, "los campesinos que se dejan confundir con las tierras que trabajan", por lo que su obra ofrece con frecuencia una visión del hombre en su paisaje, en su entorno natural.

Otro de los componentes de su creación es la preocupación social. No siempre sus visiones resultan amables, pues Linares nos remite por momentos a la fuerza de la pobreza o del hambre, en una pintura de denuncia de la situación infrahumana que a veces rodea al ser humano.

En otras ocasiones nos hace partícipes únicamente de la presencia del hombre, sin más concesiones, una imagen en la que nos narra un peculiar punto de vista, una actitud, una forma de caminar.

Las figuras que esta pieza nos muestra, dos ancianos de espalda, obtienen sus señas de identidad gracias al trazo firme y austero del dibujo. La fuerza de la composición se encuentra precisamente en este elemento, ya que no existe ninguna referencia a un contexto o a un paisaje, sólo un camino por andar que ni tan siquiera se muestra. La comunicación se establece a través de un lenguaje sencillo que expresa, sin ambigüedad, lo cercano, lo conocido, lo sentido. Percibimos su ancianidad en su forma de encorvar la espalda, en el elemento auxiliar del bastón formado por un simple trazo vertical, en la poca gallardía de unos cuerpos que, sin embargo, se nos presentan en toda su dignidad. Linares consigue precisamente eso: enseñar, a través de una situación completamente anecdótica, la grandeza de los campesinos, de ese dúo de hombre y mujer que se desplazan juntos, ajenos a nuestra mirada observadora, inmersos de lleno en su propia vida, en su conversación, en su cotidianidad.

Es en obras como estas donde Manuel García Linares demuestra lo que en más de una ocasión ha manifestado: que el arte tiene que estar elaborado con un lenguaje muy conciso, que llegue al espectador.

Este dibujo fue ejecutado como parte de una carpeta encargada por la Universidad para conmemorar el aniversario del nacimiento de Fernando Valdés Salas, durante el rectorado de Teodoro López Cuesta. Los otros artistas participantes fueron Álvaro Delgado, Manuel del Río, Joaquín Vaquero Palacios, Ruperto Álvarez Caravia, José Luis López Salas y Vicente Santarúa.

Texto y catalogación: Ana Quijada Espina.

Referencias bibliográficas
  • CAMPO SANTOS, M.T., A. QUIJADA ESPINA y S. VÁZQUEZ-CANÓNICO COSTALES (1990) Patrimonio artístico de la Universidad. Oviedo: Universidad de Oviedo.
Ubicación en el planoUbicación de la obra en las instalaciones de la Universidad

 

  • Universidad de Oviedo
  • Campus de Excelencia Internacional