José Gutiérrez de la Vega y Carrizo [atribución] Santa Catalina de Alejandría

Núm. de inventario
196175
Cronología
segundo cuarto del siglo XIX
Técnica
óleo
Soporte
lienzo
Medidas
129,7x104 cm [oval]

Gutiérrez de la Vega fue un conocido pintor romántico del periodo isabelino. Nacido en Sevilla, se formó en la Academia de Bellas Artes de Santa Isabel a partir de 1802, en la que alcanzaría los grados de profesor y teniente director. Tras su paso por Cádiz (1828), en 1831 ya se había establecido en Madrid en compañía de su amigo y también pintor Antonio María Esquivel, donde triunfó como retratista. Fue académico honorario de la Real de San Fernando y profesor en su Escuela Elemental, siendo nombrado en 1840 pintor de cámara honorario de Isabel II. También destacó como pintor religioso, género en el que repitió las fórmulas expresivas, compositivas y modelos del gran pintor barroco Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1618-1682), tan de moda por entonces en toda Europa (sobre todo, en el Reino Unido y Francia) y al que frecuentemente copió y reinterpretó. En este sentido, conviene advertir que el cuadro de la Universidad recuerda al de santa Catalina (tres cuartos de figura; lienzo, 124 x 92 cm) de la colección londinense de R. Langton Duglas, pintado por Murillo alrededor de 1650 (VALDIVIESO, Murillo, cat. 30, págs. 86 y 283). Encuadre, fisonomía, modelo femenino, gestos e indumentaria son parecidos; solo cambia el sentido de la composición y los atributos: en el cuadro ovetense se figura la empuñadura de la espada y la rueda dentada rota, mientras en la composición de Murillo la espada de la decapitación y la palma aparecen sujetadas por la mano derecha de la mártir; en ambos casos, la mano izquierda descansa sobre el pecho y la cabeza está ceñida por una diadema o corona.

Santa Catalina de Alejandría, cuya festividad se celebra el 25 de noviembre, es la patrona de la Universidad de Oviedo y su culto y celebración ya figuran en los Estatutos viejos de 1607 (título X). Esta legendaria santa lo fue también de otras universidades, como La Sorbona de París, y lo es de los estudiantes. Asimismo, era titular del Colegio de Huérfanas Recoletas, otra fundación testamentaria del arzobispo don Fernando de Valdés, de 1566, cuya sede estuvo contigua al edificio universitario y hoy ocupa la sede del rectorado.

La elección de santa Catalina para estos patronatos valdesianos también podría estar relacionada con la historia del propio linaje de Valdés. Se cuenta que el señor don Diego Menéndez de Valdés, apodado el Valiente († Oviedo, 1355) y del que descienden todos los Valdés de Asturias, cuando peregrinó a Tierra Santa visitó el convento de Santa Catalina en el Monte Sinaí, donde se armó de caballero, «y luego que volvió a España, añadió a sus armas la rueda de la santa y mandó fabricar la ermita de santa Catalina, de la Atalaya, en Jixón» (ALFONSO DE CARBALLO, Linajes asturianos, ed. 1987, pág. 57). Esa «rueda» es la de su martirio y, multiplicada por diez, es la que va por orla entre las tres barras del escudo de Valdés (AVILÉS, Armas y linajes de Asturias, ed. de 1956, págs. 104-105).

Texto, atribución y catalogación: profesor doctor Javier González Santos

Referencias bibliográficas
  • QUIJADA ESPINA, A., R. RODRÍGUEZ ÁLVAREZ y S. VÁZQUEZ-CANÓNICO COSTALES (2004) Bienes culturales de la Universidad de Oviedo. Oviedo: Universidad de Oviedo.
  • VV.AA. (1990) Patrimonio artístico de la Universidad de Oviedo. Oviedo: Universidad de Oviedo.
  • VV.AA. (2008) Tradición de Futuro. Cuatro siglos de historia de la Universidad de Oviedo. Oviedo: Universidad de Oviedo.
Ubicación en el planoUbicación de la obra en las instalaciones de la Universidad

 

 

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